Everardo Jiménez y la historia del tabaco


Everardo Jiménez.Pretendo hacer corta la historia, por aquello de no ser tabacozo.  Historia, si llega a serlo, porque en realidad el puro de Everardo, no es el más largo del mundo, mide 25 centímetros; no fue torcido por un renombrado maestro, él ni siquiera sabe el nombre y la dirección del torcedor que -por 25 pesos- le tuerce el tabaco.

Tampoco son las aromáticas hojas de Vuelta Abajo quienes distinguen a esta historia. Es Everardo mismo, quien resulta más interesante que su breva.

Dedicó parte de su vida a la cría de cerdos en un combinado, cuenta, orgulloso de su vínculo con el estado cubano, pero desde hace aproximadamente año y medio se exhibe en los alrededores del Parque Ignacio Agramonte, de la ciudad de Camagüey, con su habano desproporcionado, sus collares y un sombrero que adorna con telas blancas, rojas y azules, los colores de la bandera.

La iniciativa del locuaz camagüeyano tampoco es nueva en Cuba-y mucho menos en el mundo- pero tiene el mérito de ser el primero en la ciudad de los tinajones, que deambula y posa para fotógrafos locales y extranjeros.

Ahora lo que si llama la atención es que este jubilado buscavidas, rehuye a estar en casa esperando a que las cosas le caigan del cielo y salió a las calles a redondear sus ingresos apoyado en su ingenio y carisma.

Y para completar, también tiene un código de ética para el oficio, simple, pero distintivo: «A los cubanos no les cobro, algunos me invitan a un café y a veces se los acepto. Pero sólo le cobro a los turistas».

6 pensamientos en “Everardo Jiménez y la historia del tabaco

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  3. Es cierto Leo, ni el tabaco de Everardo, ni su sombrero, ni esta estampa curiosa en el centro de la ciudad, son cosas ni historias «del otro mundo»… pero también de esos «hilos invisibles» (al decir de Martí) está hecha la historia de nuestra Cuba.

  4. Everardo es todo un personaje, de esos de verdad, espontáneo, carismático, expresivo. Con su tabaco no intenta mostrarnos una receta para ser cubano, mas bien es la manera ocurrente con que a esta altura de su vida, nos dice sin decir palabra alguna, cuán puro y dinámico es.

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  6. Un tío con todas las letras, por sus descripciones y mi percepción a distancia (esto es broma), adivino que este buen señor es digno de una larga plática para saber de su vida. Gracias por darlo a conocer.

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